MALTA, JULIO DE 2006
(Lectura de Lucas 10, 25-37)
EMMA TORRALBA, emmatorralba@yahoo.es
ECLESALIA, 24/07/06.- En esto se levantó el opulento Primer Mundo y le preguntó para ponerlo a prueba:
-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
El le dijo:
-¿Qué es lo que está escrito en vuestros libros sagrados? ¿Qué es lo que os dicen vuestros líderes religiosos?
El Primer Mundo contestó:
– “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo”.
El le dijo:
– Bien contestado. Haz esto y tendrás vida.
Pero el Primer Mundo, queriendo justificarse, preguntó a Jesús:
-Y ¿quién es mi prójimo?
Jesús le contestó:
– 51 inmigrantes subsaharianos que huían de las guerras, el saqueo y las hambrunas de sus pueblos, navegaban a la derivaba en aguas internacionales entre Libia y Malta. Iban en un frágil cayuco, sedientos y medio muertos.
Aquel mar lo vimos todos. Pero los judíos y los palestinos ocupados en matarse unos a otros por un trozo de tierra dieron un rodeo; defender el “honor” de Yahvé y Alá, sacrificando vidas humanas era ahora su macabra obsesión. Lo mismo hicieron los católicos, dieron un rodeo y pasaron de largo; el Estado Vaticano no tomó la iniciativa de abrir sus puertas y acoger en sus lujosos aposentos a tanta desesperanza.
Sin embargo, un pesquero, el “Francisco y Catalina”, que iba a faenar por aquellas aguas para ganarse el pan de cada día, vio el cayuco, a la tripulación se le conmovieron las entrañas, y los rescataron. «No somos héroes, somos marineros, pero lo volveríamos a hacer, sin ninguna duda» –dijeron al ser preguntados por los periodistas que querían convertir la compasión en espectáculo-. Los subieron a cubierta, les vendaron las heridas, compartieron aceite, agua y vino. Y apretujados aguantaron entre el estupor y la indignación la negativa de las autoridades maltesas al desembarco en sus costas; cada día que pasaba ponían de su bolsillo los 6.000 euros de su jornada laboral. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
¿Qué te parece? ¿Quién de todos se hizo prójimo de los náufragos?
El Primer Mundo contestó:
– El que tuvo compasión de ellos.
Jesús le dijo:
– Pues anda, haced vosotros lo mismo.
