¿QUIÉN DIJO “SAPIENS”?
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 24/11/25.- Tras los tres meses de encierro por la pandemia pensé, como tantos otros, que algo importante cambiaría en las relaciones humanas y sociales. Un cambio propiciado desde abajo que recondujera a un sentido más amplio, más rico, más sustancioso de lo que debería ser la humanidad.

¡Qué inocencia! Han pasado más de cinco años y el análisis no puede ser más deprimente: vamos de mal en peor.

Es momento de meterme en un territorio que considero pantanoso… ¡es lo que hay! Pongo esto en cursiva porque se usa mucho cuando no sabemos, o no queremos meternos en problemas, hablando de algo que nos inquieta o nos hace pensar.

En estos años voy por la vida con una pregunta interior que no me deja en paz. Esta es la pregunta: ¿Quién dijo sapiens para denominar al ser humano? ¿Homo Sapiens para decir quiénes somos? No salgo de mi asombro.

Perdonen los que se sientan ofendidos o afectados, pero creo que ya es hora de preguntarnos como especie qué estamos haciendo con la vida en el mundo, de qué vamos como humanidad.

El diccionario de la RAE dice: “La palabra latina «sapiens» se traduce al español como «sabio» o «inteligente; que tiene sabiduría o grandes conocimientos». El nombre científico «Homo sapiens» fue dado por el naturalista sueco Carlos Lineo en 1758, “homo” significa “hombre” (en latín) y “sapiens” significa “sabio” o “capaz de conocer”, destacando la capacidad intelectual distintiva de los humanos”.

En Wikipedia: “Homo sapiens”, (en latín ‘hombre sabio’), comúnmente llamado ser humano, ‘hombre sabio’, llamado ser humano, persona u hombre, este último como ser racional, que no distingue entre ambos sexos (la de problemas que sigue dando esto), es una especie del orden de los primates perteneciente a la familia de los homínidos. El conjunto de personas o el género humano también se conoce con la denominación genética de humanos y humanidad”.

Por muy bien que lo cuente la historia, en base a sabias y respetabilísimas investigaciones científicas, me siento confusa con la denominación de sapiens, especialmente en estos momentos de la historia.

En el transcurso de los tiempos el ser humano ha adquirido conocimientos y habilidades dignas de grandes elogios, eso no se pone en duda. Avances en todo tipo de saberes que han beneficiado la vida humana, con un detalle de fondo que no podemos obviar: no a todos.

De forma paralela y sibilina los avances también se han producido con gran éxito en la capacidad de generar muerte a gran escala: guerras, terrorismo, genocidios, narcotráfico, persecución, etc.

Sólo hace falta mirar un paso y medio hacia atrás, es decir, siglo XX y lo que llevamos del XXI, para reconocer quela capacidad de matar a gran escala actual es infinitamente superior a la que la que tenían en tiempos antiguos: tribus, señores feudales, reyes… también eran sapiens pero con menos posibilidades.

El sufrimiento, la injusticia y la muerte brutal tiene las mismas connotaciones en todos los conflictos violentos, además de una característica común: siempre sufren y mueren los mismos, los de abajo, el pueblo llano. Los que las organizan se autoexcluyen, protegiendo a sus iguales.

En este momento de la historia los medios tecnológicos han avanzado de tal manera que, utilizados para hacer el Mal a gran escala, pueden llevar a la humanidad a un punto de no retorno. Y todo esto provocado por auténticos y genuinos sapiens. Lo estamos viendo a todas horas.

Llegando a este punto he tenido que hacer un largo silencio. Luego a modo de letanía me salían sólo nombres: Israel-Gaza, Rusia-Ucrania, Sudán, Siria… otras más olvidadas, Yemen, Somalia… sumando tantos conflictos que no son noticia, casi no tienen nombre, pero siguen activos en tantas partes del mundo. ¿Sapiens? ¿Quién dijo sapiens?

Dejo la violenta actualidad y busco refuerzos trasladándome al inicio de los tiempos, al Génesis (Gn 1, 26): “Dijo Dios: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra; que manden en los peces del mar y en las aves del cielo…”. Este plural “manden”, indica la Biblia de Jerusalén a pie de página, entiendo humildemente que está queriendo decir “Humanidad”.

Humanidad somos todos. Cada ser humano (hombre y mujer) en la diversidad de razas, colores, culturas, idiomas, costumbres, etc. es uno con los demás. Porque, insisto, la Humanidad somos todos. Llego a la conclusión de que el pueblo escogido de Dios desde la creación es la Humanidad.

Me paré en dos verbos del texto del Génesis (Gn 1, 26, 28): mandar y someter. Tengo la impresión de que el ser humano, el que llamaron sapiens, se lo ha tomado tan erróneamente en serio que ya vemos los resultados. ¿Y si los verbos hubieran sido cuidar y sostener? Quizás las cosas serían de otra manera.

En la página siguiente de la Biblia de Jerusalén (Gn 3, 1-7) ya tenemos el lío de la tentación del poder, “seréis como dioses”, y de evadir la responsabilidad… qué si fue la serpiente, que si fue la mujer… balones fuera.

Un poco más adelante (Gn 4, 1-10), aparece la violencia fratricida, el asesinato de Abel a manos de su hermano Caín. ¿Sapiens? Decepcionante porque seguimos igual.

Elijo esperanza: no podemos dejar que venza el miedo, estado en el que quieren que vivamos; en un individualismo e indiferencia feroz mirando para otro lado cuando tantos humanos-hermanos están sufriendo y muriendo.

Los verdaderos sapiens son los que se ponen en marcha: denuncian y se manifiestan contra la guerra de Gaza, los que cuidan a los tirados de la calle, lo hemos visto en la Flotilla de Gaza, en las operaciones de rescate de inmigrantes en el Mediterráneo, los que acompañan a mayores en soledad… ¡hay tantos!

Gente buena que no tiene tiempo de escuchar discursos violentos, soeces, groseros e indignos porque se dedica a educar a sus hijos y ayudar a sus mayores. Sapiens.

Gente buena atenta a la escucha de la necesidad y el cuidado del otro. Sapiens.

Gente buena que se atreve a hablar de paz. Sapiens.

Gente buena que comparte y reparte. Sapiens.

Gente buena que también se cansa y se agobia, pero sigue adelante y no espera a que se lo den todo hecho o cambien las cosas por arte de magia. Sapiens.

Gente buena, desconocida, que no pide aplausos. Sapiens.

Mientras escribía me venía como un susurro interior muy conocido: “Venid a mí todos los que estéis cansado y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28-30).

Vayamos. Tú siempre estás si nos dejamos ayudar como verdaderos sapiens (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).