CURAS CASADOS, DEL DESCARTE A LA ACOGIDA
PACO BERROCAL, pacoberro@gmail.com
MÁLAGA
ECLESALIA, 15/12/25.- El fin de semana del 29-30 de noviembre, la HOAC celebró en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), el «V Foro a lo claro». La temática de reflexión de este encuentro fue: «¿Todos hermanos, o todos a palos?» y ¿Lucha por la existencia, o colaboración por la existencia? Hubo tres ponencias con su posterior diálogo: «Militantes cristianos que vivan el amor político», por Rafael Díaz Salazar, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid); “La Iglesia ante el cambio de época», por José Cobo, arzobispo de Madrid y cardenal y “Una respuesta esperanzada ante un futuro incierto», por Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.
Después de la segunda ponencia, centrada en Iglesia y conducida por el cardenal Cobo, durante el turno de diálogo con el ponente, intervine presentándome como malagueño miembro de la HOAC y del MOCEOP diciéndole que soy cura casado y que el mes pasado tuvimos nuestro encuentro estatal, en Madrid, en una casa de los agustinos, diciendo:
«Mi pregunta es la siguiente: muchos obispos del Mundo, la Conferencia Episcopal Alemana, incluso el Papa Francisco han dicho que hay que replantearse este tema de los curas casados.
Somos muchos los curas que nos vimos obligados a dejar de ejercer el ministerio, porque queríamos compartir la vida con otra persona y una familia.
Dentro de la misma Iglesia Católica, en el mismo Vaticano, hay curas de rito oriental que ejercen allí su ministerio, sin mayor problema.
¿Cómo cree usted que tendría que plantearse la Iglesia este tema?»
Terminé mis palabras agradeciéndole su ministerio y las cosas que hace y dice. Entonces el que es también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española contestó lo siguiente, después de dar las gracias por mi pregunta:
«Yo creo que sobre el planteamiento del celibato, dentro del Ministerio, hay varios planos:
Por un lado, lo que sí aplicó el Sínodo era -dentro de la hoja de ruta que tenía el Sínodo- decidir sobre la conveniencia de estudiarlo ahora o después. El Sínodo sí vio que, ahora mismo, no figurara ni se quiso incorporar entre las comisiones y los lugares de trabajo. Por prudencia, por visión general… puede haber muchos datos. Yo no estuve allí, pero yo sé que ese tema no es que se descarte, pero si es verdad que, ahora mismo, en el momento sinodal en el que estamos, el subrayado se ha puesto en otros temas. Eso es un plano. Ahora mismo no es el momento, o no figura dentro de la hoja de ruta para estos años.
En segundo lugar, hay otro tema también, que yo creo que lo vivimos, porque también tenemos aquí, en Madrid, grupos de sacerdotes. Es el tema del acompañamiento, el tema de conocernos, de crear, o sea, el no sentirnos fuera, el sentirnos vinculados unos con otros, yo creo que eso sí es necesario.
Es decir, yo creo que toda la fórmula de vernos como miembros de la Iglesia, y vernos como miembros distintos, yo creo que eso sí. Nosotros por lo menos, yo creo, que con el colectivo que también aquí del MOCEOP, yo creo que lo primero que nos pide es tener buena relación. Antes que plantear el tema, porque si no, lo dejamos todo a la ideología, a la discusión técnica, pero yo creo que el primer lazo es conocernos, es querernos, es entender la historia de cada uno y el que se sientan incorporados en la vida de la Iglesia. Son, digo, los dos elementos que que estamos trabajando como primera fase.
Y, desde luego, ya se van dando, en tercer lugar, reflexiones teológicas que van apuntando o van preparando también un terreno, porque es necesario, con las herramientas teológicas que tenemos, irse armando, para ir dando esa reflexión.
Son, yo creo, los tres ejes para para afrontarlo.
Pero no quiero dejar de subrayar la vinculación y el cariño, porque yo creo que se necesita, y después de haber entregado la vida y de vivir, el que no se piense que se está fuera de la Iglesia, no se piense que no se tiene sitio aquí. Así es como lo estamos afrontando.
Traigo aquí sus palabras por el subrayado del obispo Cobo a la invitación al encuentro y al diálogo, a conocernos y querernos, a vincularnos unos con otros y a sentir cariño, como pasos concretos a dar en el corto plazo.
Comparto también sus palabras por esta idea: «ese tema, no es que se descarte, pero sí es verdad que, ahora mismo, en el momento sinodal, el subrayado se ha puesto en otros temas».
No cabe duda de que hay que aprovechar la invitación al encuentro y al diálogo. Merece la pena recorrer este camino (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
