SE COMPADECE, SE SOLIDARIZA Y ME AUXILIA
Oración a propósito de Lucas 16, 1-8 del trabajador despedido
PURI MERCEDES GARRIDO, laica cisterciense del monasterio Santa María de Sobrado de los Monjes (Galicia), pmgarridopastor@gmail.com
ASTURIAS

ECLESALIA, 21/01/26.- El misterio de la enseñanza de tu parábola del «trabajador despedido», está escondido para las personas que nunca nos han despedido de nuestro trabajo, sobrevivido humilladas teniendo que solicitar «el paro» y/o nunca hemos necesitado cobrar otro subsidio de la beneficencia y/o siempre hemos tenido comida, vivienda, educación, salud y trabajo por ser dueñas de grandes empresas, latifundios y/o herencias familiares o eclesiásticas.

Sí, Padre, está ha sido Tú voluntad; ocultar tu sabiduría a ricos y prudentes y revelársela a los pobres y humildes.

Con tú parábola, me confirmas mi propia experiencia. Siendo pobre, la ayuda solo me llega de otro pobre

Ser amigas entre las personas pobres es primordial, porque la dura realidad de necesitar ser ayudada en mi pobreza, solo la puedo experimentar y comprender siendo pobre.

Líbrame Dios de ser una persona poderosa, porque no sabré, no entenderé o quizás no desearé ayudar con mis bienes, a los pobres

Solo sabré acumular para mí misma. 

No veré la necesidad en la otra persona, porque nunca la he sufrido.

Con tu parábola me recuerdas que viviendo en necesidad, hacerme amiga de los pobres endeudados con la persona para quien trabajo y enriquezco, es primordial. 

Ellos son los que me socorren en mis miserias, los que sé solidarizan conmigo cuando estoy sin trabajo, cuando me desahucian y quedo sin techo y con hambre.

Siempre la ayuda viene de otra persona pobre que ha sufrido lo que yo estoy sufriendo y por ello se compadece, se solidariza y me auxilia (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).