VERDAD DESNUDA
A propósito de Jn 4, 5-42
COMUNIDAD DE MONJAS TRINITARIAS*, monjasdesuesa@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).
ECLESALIA, 09/03/26.- Damos un paso más en este camino de la Cuaresma y dejamos atrás el monte, el día de retiro y convivencia, el día de intimidad y experiencia de Dios.
El evangelio de este domingo nos plantó en medio de Sicar, un pueblo de Samaría, junto a un manantial, a una hora tranquila. El paisaje es un encuentro.
Un hombre junto a un pozo y una mujer con un cántaro. Jesús, una vez más, ha querido quedarse solo. Dice el texto que estaba cansado del camino.
Quizá también nosotras a estas alturas de la Cuaresma también necesitamos sentarnos junto a un pozo y descansar. Si además de descansar llega alguien que nos puede dar un poco de agua, todavía mejor.
Así pasó aquella tarde. Jesús, cansado junto al pozo, ve llegar a una mujer y le pide de beber. Provoca un encuentro. Se cuela en la vida de esta mujer y la transforma.
Todo el diálogo entre Jesús y la mujer es precioso y profundo, daría para muchas páginas de reflexión, pero, sobre todo, para muchos ratos de oración. Nos introduce de lleno en esa manera de adorar a Dios en espíritu y en verdad.
Una manera de relacionarnos con Dios que supera y trasciende geografías, culturas e incluso religiones, que desborda leyes, preceptos y normas.
El Dios que nos anuncia Jesús se nos escapa del Templo y, sobre todo, de sus mentiras y anda de pueblo en pueblo, de corazón en corazón con la verdad desnuda (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
