¿FELICITAR LA CUARESMA?
GEMA SEGOVIANO, gema_segoviano@yahoo.es
SEGOVIA
ECLESALIA, 11/03/24.- A mediados del mes de febrero, de acuerdo con el calendario lunar, empezaba el Año Nuevo para países de tradición asiática, y poco después era el Ramadán, el mes sagrado para la comunidad musulmana el que daba inicio, para ser seguido por el miércoles de ceniza que inaugura la Cuaresma según el calendario litúrgico de las iglesias de tradición occidental.
En las dos primeras tradiciones es motivo de felicitación tanto el comienzo del nuevo año el cual, según sea el animal que lo representa, tendrá abundancia en unos sectores y alegrías en otros, como el inicio de un tiempo de esfuerzo para la comunidad musulmana en sintonía con la santidad de este mes, en el que el Libro Sagrado fue revelado, motivo por el que se realizan una serie de actos tendentes a recordar la frugalidad de la vida y a recordar que todas las personas dependemos unas de otras y del Ser Superior. Ante estas visiones, una se pregunta ¿merece la pena felicitar la Cuaresma? Y lo digo a raíz de dos sucesos ocurridos en un espacio corto de tiempo: uno fue una imagen a un grupo de wasap en donde alguien se sentía ofendido por no haberse publicado el inicio de la Cuaresma frente al del Ramadán, y el otro un comentario surgido en una tienda de alimentación musulmana, en donde al desear a la dependienta que todo fuera bien me comentó que una señora se había enfadado por no haberla felicitado por la Cuaresma.
Creo que las diferencias y similitudes se pueden captar, pero en demasiados ámbitos de inspiración católica este tiempo no es el que era hasta hace pocas décadas. La Cuaresma era más una tradición de tipo alimentario que una preparación espiritual interna, o más bien, un conjunto de imposiciones en donde todo era tristeza y pecado, algo más acentuado en esos días, porque el concepto de pecado abarcaba todos los ámbitos de la vida y se extendía a lo largo del año. Y en el panorama actual, por mucho “resurgir espiritual”, estos días de preparación para la Pascua están envueltos en cierta niebla, ya que en la mayor parte de las personas todos ellos desembocan en las procesiones de Semana Santa (vistas como turismo y tradición, pero sin peso en la fe más allá de esos días de exaltación) y en tiempo de ocio. Las penitencias que arrastra la tradición nunca se han entendido del todo, porque eran más de cara a la galería que de renovación interna, por mucho que se hayan intentado girar hacia otros aspectos de renuncias más personales.
Puede que en algunos sectores religiosos se esté trabajando espiritualmente este tiempo y lo que significa de paso de una tristeza a la alegría que debería desbordar en la Pascua, pero a nivel popular, tengo la impresión que el no felicitar la Cuaresma ha sido una reacción ante otra realidad social que no pocos ven como amenaza del estado actual de la sociedad.
Por eso vuelvo a preguntar: ¿existen motivos para felicitar la Cuaresma? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
