BENDICIONES ANTE UN PAISAJE DE GUERRA
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).
ECLESALIA, 13/04/26.- Bendecir tiene su raíz latina en bene, bien, y dicere, decir. También significa desear a alguien un bien ilimitado, un bien sin reservas e incondicional invocando para esa persona o colectivo la bendición divina. Lo recuerdo porque tengo la sensación de que al hablar de bendiciones se ha quedado en un formalismo más que en una actitud profunda del corazón que involucra a Dios mismo.
La bendición Urbi et Orbe de la Semana Santa es un clásico de los papas. Pero de tanto darle solemnidad y boato ha quedado la imagen de algo muy ceremonial y más bien ostentoso. Y es una pena porque así resulta difícil quedarnos con la esencia de esta oración -¡la bendición es una oración!- que en el caso de León XIV ha tenido un marcado acento de construir la paz, cada uno desde el corazón. Y de seguido, invitó a sumarnos todos a la vigilia de oración por la paz el sábado 11 de abril.
El Papa pudo centrarse y señalar las guerras concretas que asolan nuestro planeta, pero se centró en la urgente necesidad de desarmar los corazones de inquinas, aversiones y odios que solo conducen a la violencia, al sufrimiento, a la deshumanización y a la muerte. No solo se refirió a quienes ordenan matar a tantos seres humanos, sino a todas las personas, especialmente a quienes valoramos el don de la bendición para que Dios transforme los corazones: «A la luz de la Pascua, ¡dejémonos sorprender por Cristo! ¡Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el corazón!»
La referencia directa a las guerras fue a través del recuerdo para su antecesor y amigo, el Papa Francisco, cuando hace un año justo, dirigió al mundo sus últimas palabras: “Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo'».Y León XIV apostilló: ¡Quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!”.
Estamos en la Pascua de Resurrección que significa que el Cristo de la paz en los corazones y en las relaciones humanas ha vencido a la muerte, que su mensaje de vida es más fuerte que la cultura de la muerte. Invito a quienes lean estas líneas que se adhieran a la llamada del Papa a rezar por la paz este sábado 11 de abril, a creer que cada ser humano es un agente de paz; que tengamos fe al pedir bendiciones para todos porque toda oración será escuchada en el cielo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
POSDATA – Si no pudimos unirnos a la oración el 11 de abril, podemos hacerlo en otro momento, que Dios sabe muy bien aprovechar cuanto de amor sincero ponemos en desear la bendición de una buena causa. Y no hay mejor causa que la paz en los corazones y la paz mundial.
