HASTA SIEMPRE, ALBERTO*
MAGDALENA Y MARI PATXI
MADRID.

ECLESALIA 14/03/04.- 

Hoy nos has reunido a todos en torno a ti.
La locura de unos pocos te ha llevado a la casa del Padre.
Tú estás ya disfrutando del calor de su mesa camilla, de su gran abrazo.
En cambio nosotros, Nieves, Sara y todos los tuyos
no podemos digerir tu pérdida.
 
Échanos una mano, tú que ya sabes amar como el Padre,
y siempre has sabido querer a su manera,
para que este dolor tan fuerte que todos sentimos
haga brotar de nosotros la unión y el perdón,
el cariño, el apoyo y el facilitarnos tu despedida.
 
Da a Nieves el recuerdo de tu gran amor,
tú que eres su gran amigo del alma, el que le impulsas a estudiar,
a ser madre, a ser amiga, a crecerse contigo.
Ahora, más que nunca, no la dejes de tu mano,

abrázala por dentro y haz brotar toda su fortaleza
para seguir haciendo familia con Sara, ese regalo que juntos recibisteis.
Y a Sara, Alberto, qué te vamos a pedir para Sara…

Que desde la casa del Padre, sigas haciendo tu tarea de padrazo,
que la sigas mimando en el corazón, por los adentros.
Que le ayudes a ser feliz, a mitigar el dolor de Nieves, a poder con la vida,
a ser una niña que ríe y que juega, que canta y que sueña,
y que tiene la suerte de olvidar, a ratos, las grandes ausencias de la vida.
 
A una y a otra, y a todos los tuyos, parientes y amigos,
ayúdanos a seguir viviendo la vida a tu estilo,
que es la manera del Padre, que consiste en querernos unos a otros,
disfrutar la amistad, facilitarnos la vida, decirnos el cariño
e intentar juntos hacer un mundo más justo y más humano.
Hoy que has llegado a la casa del Padre
junto a tantos compañeros de este maldito viaje…
cuidad Dios y tú a los familiares de todos
para que puedan con tanto dolor y desolación,
para que las familias rotas se unan, se quieran y se fortalezcan
y Dios nos tenga a todos abrazados por delante y por detrás
hasta el día en que todos nos juntemos en ese eterno abrazo
que nos pondrá a todos definitivamente contentos. 

*11/03/04