DÍA DE LA TRINIDAD

MARÍA JESÚS ESTEPA. 06/06/04

CABRA (CÓDOBA).

ECLESALIA, 11/06/04.- Mi Dios Trino, no es un dogma, una teología, una explicación. Mi Dios UNO Y TRINO, sigue siendo el gran misterio de la Encarnación.

Su Trinidad habla de COMUNIDAD, ENCUENTRO, COMUNICACIÓN.

Su UNIDAD, habla de apertura, relación, solidaridad.

Y así, este misterios tantas veces lejano, tantas veces oscuro, no entendido ni captado, hoy se me hace más fácil de acoger, de explicar.

Y no lo hago desde la teología, sino desde la escritura y la Vida.

Y no porque lo haya estudiado o pensado, sino porque se me ha regalado.

Regalo de hace años, pero que se actualiza y se enriquece. Que comenzó con el verso de Sor Isabel de la trinidad: Oh, Trinidad, plenitud a quien adoro…. y se me hizo carne en Juan 14, 23 “ Y vendremos a ella y haremos morada en ella.”

Así es nuestro Dios. Inabarcable, pero cercano. Inexplicable, pero sentido. Inenarrable, pero hecho Palabra.

Hoy quisiera poder estar en todos los templos de este pueblo en el que vivo, tomar la palabra y compartir tu regalo.

Hoy quisiera que el ser mujer no fuera el impedimento para hablar de Ti  y de quién eres, cómo te manifiestas, te haces presente.

Pero soy mujer y no hombre. Laica y no sacerdote.

Y  Tú hoy me animas a que nuestras voces de mujeres que te aman, buscan y encuentran en la VIDA,  puedan resonar en los rincones de las plazas y cocinas, en la escuela, mercado y oficina, en hospitales, gasolineras y escalera, en las cátedras y en  los pasillos, en  la cuna, en a cama y en la litera.

Porque donde está la vida, estamos nosotras y tú nos acompañas, nos estrechas por detrás y por delante, nos cubres con tu palma, nos tocas con suavidad y ternura, e inundas nuestros corazones con el fuego de tu AMOR.

Somos presencia de tu Amor Trinitario y tenemos que ser fieles mensajeras del anuncio recibido.

Iremos a Galilea, se lo contaremos a nuestros hermanos, y ellos aunque incrédulos, volverán al sepulcro y lo encontrarán vacío.

Y aunque no nos crean a nosotras, si verán nuestras obras. Que no serán de Apologética, Filosofía, Retórica,… sino de práctica real de tu acción en nuestra vida.