LA PUERTA DEL SOL: DE HAKUNA A MARICARMEN
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).
ECLESALIA, 12/10/26.- Hay plazas que son simplemente plazas y hay plazas que, en determinados momentos, parecen convertirse en el símbolo de un país, acogiendo realidades diversas, algunas de las cuales, por cierto, antagónicas y opuestas. La Puerta del Sol de Madrid pertenece a esta segunda categoría. En ella caben las celebraciones oficiales, los discursos políticos, los encuentros entre personas, etc. También caben eventos religiosos junto a acampadas y protestas sociales.
El 22 de diciembre de 2025, Sol ofrecía una imagen muy idílica de Madrid. Desde el balcón de la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad, sonaba la música de Hakuna en un concierto navideño promovido por el Ejecutivo autonómico. Allí estaban Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo, que participaron del ambiente festivo mientras el grupo de pop cristiano actuaba ante la plaza. Hakuna no es únicamente un grupo musical. Es un movimiento católico que combina música con actividades religiosas, y sociales, «compartiriado», tal y como ellos lo llaman, además de formación y de espacios de espiritualidad, «sui generéis», diría yo también. Pues estos espacios de espiritualidad yo los denominaría en general «espacios de autocomplacencia», para ser más precisos. Conviene dejar claro que la inmensa mayoría de los jóvenes de este movimiento católico pertenecen a las clases sociales mejor posicionadas económicamente. Por ello, no debe resultar extraño la relación estrecha que Hakuna mantiene con determinados sectores políticos conservadores. En esta ocasión, más propicia que ninguna otra para la añoranza, por ser Navidad, Hakuna deleitó a los allí presentes, entre los que se encontraban Ayuso y Feijoo como anfitriones VIP, con villancicos y otras canciones encaminadas a promover el sentimiento, o el sentimentalismo, quizás, en vez de la concienciación en lo social y el compromiso con la justicia. Recordemos que su compromiso se centra en el «Compartiriado», que, dadas las fechas, nos trae a la mente aquel «Plácido» de Berlanga, del año 1961, tan distante de un cambio radical y profundo de estructuras sociales en la dirección de la justicia social y los derechos humanos que tanto urgen en este siglo XXI que estamos viviendo.
Nueve meses después, la misma plaza ha presentado una imagen radicalmente opuesta. El 26 de septiembre de 2026, después de una gran movilización por el derecho a la vivienda y a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, comenzaron a instalarse tiendas de campaña. La protesta, impulsada inicialmente por el Sindicato de Inquilinas y respaldada por diferentes colectivos, reclama medidas frente a los desahucios y ante la crisis de acceso a la vivienda. Y aquí aparece una coincidencia temporal demasiado tentadora para la literatura política: nueve meses. Como si aquella Puerta del Sol de diciembre hubiera quedado embarazada de otra Puerta del Sol. Como si entre el concierto de Navidad y la acampada de septiembre hubiese transcurrido el tiempo simbólico de una gestación, que, si del inquilino político (señora Ayuso) hubiera dependido, habría acabado de manera inmediata en «aborto» provocado a manos de las fuerzas de Orden Público. No porque exista una relación causal entre lo que sucedió en la primera fecha respecto a la segunda. Todo lo contrario, sino porque la metáfora permite observar algo que sí resulta evidente. En nueve meses el escenario ha cambiado de protagonistas, de música y, sobre todo, de preguntas y de objetivos. En diciembre, el balcón de la institución acogía una celebración «religiosa», (dudo, sin embargo, que estuviera en consonancia con los valores del Evangelio). En septiembre, la plaza, situada debajo del mismo balcón, se convertía en espacio de protesta y de reclamaciones en la línea de la justicia. Arriba, el poder institucional. Abajo, quienes reclaman una respuesta. Arriba, la Navidad, la música, la celebración y una determinada representación de los valores religiosos y culturales. Abajo, sacos de dormir, tiendas de campaña y una reivindicación mucho más material: poder seguir viviendo en una casa. Valores del Evangelio, en definitiva.
La imagen tiene una fuerza difícil de ignorar. Porque la vivienda es precisamente el lugar donde las grandes palabras terminan encontrándose con la vida cotidiana. La familia, la estabilidad, la dignidad, el futuro, la comunidad: todo eso que puede aparecer en un discurso político o religioso acaba teniendo una traducción muy concreta cuando una persona recibe una notificación de desahucio o descubre que el precio de su alquiler hace imposible continuar viviendo en su barrio.
Por ello, me ha resultado más que oportuno traer a colación el simbolismo de La Puerta del Sol en estos dos casos que menciono, en el sentido que no puede ser más antagónico: la autocomplacencia, la «mística», la añoranza, etc., frente a las demandas de justicia en conexión con los valores más primigenios del Evangelio. (Mateo, 25, por citar solo un pasaje) (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
Muy acertado, genial!!