«QUEREMOS UN NUEVO CONCILIO ECUMÉNICO»
Se lo han escrito claramente a Juan Pablo II
SERVICIO DE INFORMACIÓN Y MEDIACIÓN (SIM) DE PROCONCIL
MADRID.
Son 31, son casi todos los obispos del Sur del mundo y quieren un nuevo Concilio ecuménico: así se lo han escrito claramente a Juan Pablo II, y lo han firmado en una petición que está contagiando rápidamente a los hermanos obispos de Brasil, Bolivia, Ecuador, Méjico, Argentina, Perú, Japón…
La íniciativa, escriben en el comunicado informativo, «nace de personas con cargos de eleva responsabilidad en la Iglesia católica, que desean ofrecer un espacio positivo al deseo de diálogo comunión que está expresando una gran parte de la comunidad eclesial». » Las personas fírmatarias de esta petición», prosigue el texto, «seguidoras de Jesús de Nazaret, solicitan al papa, obispo de Roma, en continuidad con el espíritu del Vaticano a que convoque un nuevo Concilio Ecuménico, que ayude a nuestra Iglesia a responder evangélicamente, en fraterno diálogo con las demás Iglesias cristianas y las otras religiones, a los graves desafíos de la humanidad, en particular la de los pobres, en un mundo en rápida transformación y cada vez más globalizado».
El «sueño» del cardenal Martini, que levantó tanto ruido en el Sínodo para Europa en el otoño del 99,y soñado año tras año por la base del mundo católíco, está a punto de convertirse en realidad. «He tenido un sueño», decía entonces el cardenal, es sueño de un nuevo Concilio, un espacio donde, «en el pleno ejercicio de la colegialidad espiscopal «, puedan «afrontarse con libertad aquellos nudos disciplinaras y doctrinales» tan importantes «para el bien común de la Iglesia y de la humanidad entera». Nudos, explicaba Martini, como la carencia de ministros ordenados, la mujer en la sociedad y en la Iglesia, el papel de los laicos, la sexualidad, la disciplina del matrimonio, la praxis penitencial, las relaciones con las Iglesias hermanas.
«Nos vemos impulsados a interrogarnos soñaba el cardenal – si cuarenta años después de la inauguración del Vaticano II no se esté poco a poco madurando, para el próximo decenio, la consciencia de la utilidad y casi de la necesidad de una confrontación colegíal y autorizada entre todos los obispos sobre algunos temas surgidos en esta cuarentena».
El mismo sueño que exactamente un año después del Sínodo repetía el cardenal Karl Lehmann, entonces obispo de Maguncia, en el curso de la Feria del Libro de Francfort, invocando abiertamente un Concilio Vaticano II.
Hoy, después de casi tres años, aquel sueño estimulante en la Iglesia centralista, más unanimista que unida, de Juan Pablo 11, no se ha disipado; ha superado los confines europeos y se está propagando como una mancha de aceite entre los obispos del Sur del mundo.
Todos los que intentan compartírlo, eclesiásticos y laicos, son invitados a poner su nombre en la lista, sugiriendo también un tema sobre el que quieren llamar la atención, entrando así a formar parte de una especie de «proceso conciliar», de recorrido «particípativo y responsable» de largo período que tiene sus raíces en las iglesias locales, en cada una de las diócesis y en cada movimiento o congregación religiosa.
Servicio de Información y Mediación (SIM). Apartado Correos 141. 28529 Rivas. Madrid.
