ANTE EL SÍNODO DIOCESANO DE MADRID
Al iniciar el camino
VV.AA.
MADRID.
La convocatoria de un Sínodo en nuestra diócesis suscitó entre las personas y los colectivos abajo firmantes la esperanza de que se pudieran abrir en nuestra iglesia local ámbitos de reflexión, encuentro, diálogo y trabajo conjunto.
Ante el escepticismo provocado en algunos de nosotros por los cauces de participación establecidos, solicitamos un encuentro con el Secretario general del Sínodo en el que, además de nuestro deseo de participar, le expresamos nuestra inquietud por la rigidez de las vías establecidas y por la verticalidad con que se estaba estructurando este Sínodo. El encuentro, cordial en las formas, nos dejó bien claro que el marco de la convocatoria ya estaba previamente trazado, se nos prometió que nuestras propuestas e inquietudes serían trasladadas a la Comisión organizadora y que recibiríamos una respuesta. Algún tiempo después nos llegó por correo electrónico el “Reglamento para los grupos sinodales de la fase preparatoria” con el deseo de que pudiésemos encontrar en él cauces de participación para nosotros.
La lectura y posterior análisis de dicho Reglamento y otras informaciones que nos han llegadonos llevan a las siguientes reflexiones:
1. El Sínodo es “un acontecimiento de gracia” y “una expresión de comunión”, una “convocatoria extraordinaria” que persigue, en sintonía con la raíz de la misma palabra, aunar lo disperso (“caminos distintos que se juntan”), caminar juntos los que son diferentes (“gente diversa que marcha unida”). Esto nos parece de enorme importancia, dado que en nuestra diócesis existe una gran pluralidad en las formas de entender, vivir y expresar la fe cristiana. Junto a las más jerárquicas y tradicionales, existen otras formas encarnadas por jóvenes y adultos cuyos itinerarios personales en la maduración de la fe les han empujado a situarse en posturas críticas y disidentes, frecuentemente marginadas por la dirección oficial de nuestra diócesis. Estos grupos se consideran legítimamente Iglesia de Jesús y en algún aspecto pueden ser una dimensión profética. Por eso han saludado con alegría la convocatoria extraordinaria de un Sínodo como un momento verdaderamente propicio, un verdadero “cairós”, para intentar recrear desde todos los ángulos esa comunión eclesial a la que todos estamos invitados.
2. Pero, desafortunadamente, estos sentimientos primeros quedan luego frustrados por la rigidez que se establece en “los cauces” de participación. Se habla de parroquias y de otros movimientos e instituciones “canónicamente establecidos”. Lo que supone no tener en cuenta la propia y rica realidad de nuestra diócesis en la que históricamente se han desarrollado grupos cristianos y comunidades de base no establecidos canónicamente, y no por ello menos Iglesia. Según esto, las palabras y buenas intenciones enmascaran, una vez más, la realidad. Y esto nos parece tanto más paradójico cuanto, en la intención del convocante, se invita a participar a todos los bautizados, incluso “a los niños”. Lo que nos parecería digno de toda consideración si el “férreo control” que establecen los cauces no llevara, como nos tememos, a una mayor infantilidad de la diócesis.
3. Nos ha dejado particularmente preocupadosla lectura del Artº. 12 punto 2 del Reglamento. Nos parece especialmente grave que las propuestas futuras en realidad no lo sean tanto, ya que «toda propuesta ha de hacerse dentro de la fe, el magisterio y la disciplina de la Iglesia» Y más grave aún que se pueda inferir de la lectura de ese artículo que el patrimonio jurídico de la Iglesia coincide con el Evangelio. ¿Se afirma implícitamente que el disenso con respecto al patrimonio doctrinal, espiritual y jurídico de la Iglesia es considerado contrario al Evangelio?. Si así fuera, tal planteamiento hiere la razón y la sensibilidad de cualquier cristiano que esté atento al aire y a los signos del Espíritu que no está encadenado ni enjaulado en cánones y jurisprudencias y a lo que nos llama siempre es a la audacia del Evangelio. Esto nos lleva a plantear a los responsables de esta convocatoria algunas preguntas como las siguientes: ¿Se busca realmente con el Sínodo «salir al encuentro de los que no creen en Jesús o viven alejados de la vida de la Iglesia«, «descubrir y promover nuevas iniciativas evangelizadoras«? ¿Desde dónde?, ¿desde la inmutabilidad del patrimonio doctrinal, espiritual y jurídico?, ¿dejando al margen de las iniciales deliberaciones y trabajos de grupo a los que disienten o presentan voces críticas y propuestas diferentes o alternativa dentro de la propia.
Así pues, desde esta breve reflexión sobre la documentación que poseemos sobre la convocatoria del Sínodo, proponemos:
- Que, aunque el tema y los cauces de participación en el Sínodo ya esténdecididos, busquemos fórmulas de consulta a la plural comunidad de creyentes de la Iglesia diocesana que permitan conocer más ampliamente los problemas y retos que los cristianos tenemos en nuestra vida como creyentes.
- Que se tenga en cuenta, desdeel principio hasta el final de este proceso sinodal, que la Iglesia no es para sí misma sino para el Evangelio y la sociedad: en definitiva para la construcción del Reino.
- Que el Sínodo debe permitir a la Iglesia dejarse interpelar sobre su fidelidad al anuncio del Evangelio y, desde él y la escucha de los signos de los tiempos, descubriren qué debe cambiar para ofrecer con sencillez a las mujeres y hombres de hoy la esperanza de la que es portadora.
- Que, cuando se dice que la Iglesia no tiene en sus fundamentos una estructura democrática, se diga a continuación y con claridad que la Iglesia está llamada, por su fidelidad al evangelio, a realizar dentro de sí misma un estatuto de igualdad de más hondo calado que el de la democracia formal misma: ella está llamada a edificarse desde la fraternidad.
Finalizamos animando a todas y a todos a seguir reflexionando y dialogando como cristianos adultos en la fe, trabajando juntos desde nuestras búsquedas sinceras por caminos abiertos desde la libertad de ser hijos de Dios.
Coordinadora Somos Iglesia de Madrid
Iglesia de Base de Madrid
Movimiento por el Celibato Opcional de Madrid
Los apoyos pueden remitirse a: «Coordinadora Somos Iglesia de Madrid»
