SOBRE LAS AMENAZAS DE ACCIÓN MILITAR CONTRA IRAK
Declaración del Consejo Mundial de Iglesias*
COMITÉ CENTRAL DEL C.M.I.
GINEBRA (SUIZA).
18/10/02. El Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en Ginebra del 26 de agosto al 3 de septiembre de 2002,
Profundamente preocupado y alarmado por los persistentes esfuerzos del Gobierno de los Estados Unidos de América para obtener apoyo internacional en favor de una nueva acción militar contra Irak con el objetivo declarado de derrocar al actual Gobierno de Irak;
Recordando y reafirmando las palabras de la Primera Asamblea General del CMI (1948): La guerra como medio de resolver las controversias es incompatible con las enseñanzas y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. El papel que desempeña en nuestra actual vida internacional es un pecado contra Dios y una degradación del hombre.
Recordando y reafirmando la Declaración de la Séptima Asamblea de 1991 sobre la Guerra del Golfo, el Oriente Medio y la amenaza a la paz mundial y su declaración sobre la situación en Irak de febrero de 1998, en la que ponía en guardia contra una nueva acción militar que produciría un gran número de víctimas y más sufrimientos entre el pueblo iraquí;
Recordando y reafirmando ulteriores medidas y declaraciones públicas del CMI en las que pedía al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que levantara inmediatamente todas las sanciones que tuvieran un efecto directo e indiscriminado sobre la población civil de Irak;
Reiterando su convicción de que «Según la ley soberana de Dios, ningún país ni grupo de países tiene el derecho de vengarse contra otro. De la misma manera, ninguna nación tiene el derecho de hacer juicios unilaterales y de tomar medidas unilaterales que den lugar a la devastación de otra nación y a los sufrimientos masivos de su pueblo» Comité Central, Potsdam, 2001;
Comparte los temores e inquietudes de las iglesias de Oriente Medio expresadas por el Consejo de Iglesias del Oriente Medio en su declaración del 5 de agosto de 2002, y apoya su llamamiento en favor de «un esfuerzo diplomático y político sostenido y decidido que comprometa directamente al Gobierno de Irak directamente y de una campaña persistente que devuelva al pueblo iraquí su capacidad de acción y restaure su dignidad;»Acoge complacido la Declaración Cristiana publicada a mediados de julio por Pax Christi del Reino Unido que considera los pronunciamientos de planes de guerra contra Irak por los Estados Unidos, con posible apoyo británico, como inmorales e ilegales, deplorando el hecho de que las naciones más poderosas del mundo sigan considerando la guerra como un instrumento aceptable de política exterior, en violación de los principios de las Naciones Unidas y de las enseñanzas cristianas;
Asimismo acoge complacido las posturas adoptadas por las iglesias de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y otras naciones que expresan una grave preocupación con respecto a la amenaza de guerra contra Irak;
Pide al Gobierno del Irak que respete las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en especial la exigencia de que destruya todas las armas de destrucción masiva y sus instalaciones conexas de investigación y producción, coopere con los inspectores de las Naciones Unidas desplegados para supervisar la observancia y garantizar el pleno respeto de los derechos humanos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales de todos sus ciudadanos;
Pide insistentemente al Gobierno de los Estados Unidos de América que desista de toda amenaza militar contra Irak y de cualesquiera nuevos planes de acciones militares contra ese país;
Insta a la comunidad internacional a que apoye el imperio internacional de la ley, resista a las presiones de participar en ataques militares preventivos contra un Estado soberano bajo el pretexto de «guerra al terrorismo», y refuerce su compromiso de obtener por medios no militares el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;
Pide a las iglesias miembros y a las organizaciones ecuménicas que influyan sobre sus gobiernos para que consideren las causas profundas del conflicto mismo y pongan fin a la angustiosa crisis humanitaria en Irak; y
Reitera a las iglesias y al pueblo de Irak su expresión de solidaridad y sus oraciones.
