TERESA DE CALCUTA Y MARY WARD
MARÍA PABLO-ROMERO, IBVM
14/10/03. En Septiembre de 1997, la muerte de la Madre Teresa de Calcuta conmovió al mundo entero. Lo que pocas personas sabían entonces es que aquella gran mujer había sido una de la más fieles hijas de Mary Ward, fundadora del Instituto de la Bienaventurada Virgen María (IBVM), conocido en España como Madres Irlandesas y en el mundo como “Loreto Sisters”.
Efectivamente Agnnes Gonxha Boyagui, hija de padres albaneses, nació en Skopje (Yugoslavia) en 1910 y desde muy joven deseó ser misionera en la India. Aconsejada por un jesuita que conocía la dimensión misionera del IBVM dejó su Skopje natal para entrar en el noviviado del instituto en Loreto Abbey, Dublín, el 12 de octubre de 1928 tomando el nombre de Teresa. En diciembre de ese mismo año fue enviada, según sus deseos, a la India e hizo sus votos en Darjeeling el 25 de mayo de 1931. Al terminar el noviciado fue enviada a Calcuta a trabajar en St. Mary´s School. Este colegio era un internado para niños huérfanos, abandonados, que se sostenía con la protección y ayuda del gobierno y de donaciones particulares. Sus compañeras la describen como una mujer entregada, que no escatimaba esfuerzos para darse desinteresadamente con gran generosidad. Mujer de profunda oración y firmeza en sus decisiones, unido a un gran sentido del humor y agudeza de ingenio.
Después de 17 años dedicada a la educación en los distintos colegios que las “Loreto Sisters” tienen en Calcuta, se despertó en ella su segunda vocación: vivir entre los más pobres. Era la época del hambre en Bengal y en aquellos años de miseria extrema mucha gente se había marchado de Calcuta quedando en la ciudad solo los más miserables. En 1948, obtenido el permiso de la Madre General, Teresa se va vivir a los barrios más pobtres de Calcuta, vistiendo el conocidísimo sari blanco.
Las Loreto Sisters mantuvieron siempre estrecho contacto con ella, y de hecho sus primeras compañeras fueron antiguas alumnas de sus colegios y con ellas precisamente fundó la nueva Congregación de “ Las Misioneras de la Caridad”. Las fue formando en la espiritualidad y valores que ella había recibido en el IBVM. De Mary Ward, a quien ella siempre veneró de forma especial, dijo: “Mary Ward es un regalo de Dios a la Iglesia y al mundo, pues trajo, especialmente para la mujer una nueva dimensión. Hizo posible a principios del siglo XVII que la mujer se educara y se preparara para desempeñar un nuevo roll en la Iglesia y en la sociedad”. De si misma afirmó: “en mi corazón soy una hija de Mary Ward y de su Instituto”.
Al morir, y por deseo propio, Teresa volvió a su querido Loreto, reposando en la Iglesia de Santo Tomás. Allí las hermanas el IBVM junto a las Misioneras de la Caridad, velaron su cadáver noche y día durante una semana. Y volvió a Loreto porque todas sintieron que era justo que la última despedida de la Madre Teresa tuviera lugar en la misma iglesia donde ella había empezado su caminar misionero y donde, a su vez, el IBVM. había iniciado su andadura misionera en la India en el año 1841.
En el libro “La Jesuita: Mary Ward”, cuya biografía ha sido publicada recientemente en España, se nos presenta la vida de esta gran mujer inglesa de York que se atrevió a fundar en 1609 una orden de corte moderno siguiendo el espíritu y las constituciones de Ignacio de Loyola. Condenada por la Iglesia con Bula Pontificia, y encarcelada por la inquisición, ha sido víctima hasta nuestros días de la incomprensión y el olvido.
Tengo la alegría hoy de recordar cómo Teresa de Calcula la amó y sintió toda su vida unida entrañablemente a Mary Ward como hija y seguidora de sus ideales y compromisos. Por dos veces Teresa de Calcuta le pidió al Papa Juan Pablo II que acelerara la beatificación de Mary Ward. Antes de morir en 1997 le escribía a la Madre Immolata Wetter (la religiosa del IBVM que lleva el proceso de su beatificación), las siguientes líneas enviadas al Papa: “Querido Santo Padre: en mi presente estado de salud y en medio de las deliberaciones de la Congregación General me vuelvo de nuevo a Su Santidad para rogarle encarecidamente que ayude a la Causa de la Madre Mary Ward. Estoy muy agradecida a Mary Ward y a su Instituto de la Bienaventurad Virgen María (Loreto Sisters) por mi primera vocación; de ahí que insista en mi deseo de que podamos pronto celebrar la beatificación y canonización de Mary Ward. Esta mujer apostólica puede ser un gran signo para nuestros tiempos. Su nombre es bien conocido en el mundo entero y mujeres y jóvenes acudirían más fácilmente a ella para seguir su ejemplo si su Santidad la colocase oficialmente entre las santas de nuestra Iglesia. Sigo muy agradecida por todo lo que en adelante pueda hacer por su Causa…”. T.C.
El 20 de diciembre de 2002 fue promulgado y firmado el decreto de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta por el Papa Juan Pablo II, confirmando las virtudes en grado heroico de la Madre Teresa que ya en vida gozada de un sólida fama de santidad en todo el mundo. Esto fue barajado como causa de beatificación con la fuerza de una “aclamación popular” que pasa por encima de cualquier milagro.
Hoy a las puertas de su beatificación que Dios mediante acaecerá en Roma el 19 de este mes ( 0ctubre de 2003) le pedimos a la beata Teresa de Calcuta, que este deseo se haga realidad pues ahora el empujoncito lo puede tener más seguro.
