NO ME CREO LA MISA
GREGORIO FERNÁNDEZ
VALLADOLID.
ECLESALIA, 16/02/04.- No, no me la creo, así no. No me imagino a Jesús presidiendo una misa de misal en cualquiera de sus múltiples cenas y comidas con sus amigas y amigos. ¡Que no! Que no puede ser cierto que sólo el pan y el vino recojan toda la memoria del resucitado. No puedo con las posturas inertes que tenemos en eso que llamamos “celebraciones” y que, como queriéndolas justificar, decimos que es que son “litúrgicas”. Por más que me empeño no logro acomodar tanta palabra hueca y canónica a la hipoteca mensual, la caca en el pañal de mi hija, la visita de los abuelos y el olor del invierno.
No, no me la creo, así no. Me imagino a Jesús comiendo y charlando, hablando de las preocupaciones y alegrías y escuchando. ¡Sí!, sí es cierto que el pan y el vino son signo del resucitado y también la “fracción” de mi tiempo, mis capacidades, mi vida son Eucaristía. Puedo celebrar desde las entrañas lo que vivo cuando el Dios de la Palabra lo encuentro en la gente con la que me cruzo cada día y con mi gente. Son palabras plenas las que se acercan a mi boca y pronuncian con libertad la experiencia tozuda de quien me ama más de lo que pueda imaginar.
Pero de otra forma no, no me la creo, no me creo la misa, así no.
Gracias a Eclesalia por permitirme compartir mi fe y mi increencia.
