¿CÓMO LUCHAR CONTRA EL TERRORISMO?
MANUEL BATALLA GIMENO, dominico
ECLESALIA 14/03/04.- Once de marzo, Irak, once de septiembre… Terror indiscriminado en los atentados, terror injustificable en las guerras: violencias inhumanas, deshumanizadoras y, al mismo tiempo, despertadoras de humanidad… Más miedo, más odio, más conciencia, más solidaridad… ¿Signos de los tiempos?… ¿Palabra de Dios?… ¿Lecciones de la Historia?… ¿Llamados a la conversión?… ¿Necesidad de cambios profundos?… ¿Contradicciones?…
Ciertamente, al escuchar la noticia y ver algunas imágenes de lo ocurrido en Madrid el pasado 11 de marzo, lo primero es el asombro y la perplejidad, la compasión hacia las víctimas y sus familias, la repulsa hacia quienes perpetran estos hechos humanamente injustificables… Lo mismo que el 11 de septiembre: asombro y perplejidad, compasión y repulsa, ante esos poderes brutales que, en minutos, siembran la muerte y el dolor, el llanto y la desolación, la rabia y el resentimiento.
Pero, lo anterior no es suficiente. Lo anterior trae consuelo pasajero y, lamentablemente, programación de la venganza. Y lo ocurrido, muy probablemente, volverá a repetirse una y otra vez, mientras no haya cambios más profundos en nuestra Humanidad tan desequilibrada en todos los aspectos de su ser.
Reaccionamos al dolor y a la muerte, cuando son inesperados e instantáneos, pero no hay apenas reacciones eficaces ante el dolor y la muerte persistentes, tan atroces y tan injustos, cuando son provocados por el empobrecimiento de los débiles a causa de la ambición de los poderosos, por el expolio y la exclusión de millones de personas, por el hambre y la desnutrición, por el desempleo y las emigraciones forzosas… y un etcétera interminable de situaciones que a diario son fruto del terrorismo institucionalizado que ejercemos todos los que integramos el sistema en que vivimos.
¿Cómo luchar, pues, contra el terrorismo?… Desde luego, no con atentados. Pero, tampoco con más guerras, más amenazas, más armamentos, más policías y más controles… Se va demostrando
que no son los medios eficaces, porque son medios tan violentos como los otros, que siguen engendrando más y más violencia.
Estructuralmente, la lucha contra el terrorismo han de comenzarla quienes tienen más poder, pero no para armarse más, sino para promover el desarme; no para acumular y enriquecerse más, sino para permitir las mismas oportunidades y promover la solidaridad y el compartir; no para ser líderes de la mentira y la injusticia, sino para ser capaces del diálogo y el acuerdo franco de igual a igual… ¿Para qué queremos el crecimiento y el desarrollo, si lo vamos a alcanzar a costa del sudor y la sangre de tantos hermanos y hermanas, y lo vamos a poseer con miedo permanente, viviendo en la desconfianza hacia los otros, que siempre podrán ser la amenaza inmediata a nuestro lado?…
No he escrito una sola cita bíblica, pero he escrito estas líneas sin dejar de pensar en Jesús de Nazaret, el Evangelio de Dios, el enviado del Padre para que el Mundo tenga vida en abundancia, el que pasó haciendo el bien y entregó su vida libremente, por amor. Quizá esto parezca no más que una reflexión piadosa, pero yo creo que es sugerencia adecuada para la verdadera lucha por la Vida y por la Paz.
