MANUAL DEL USUARIO DE LA NUEVA TEOLOGÍA I
GONZALO HAYA PRATS, gonzalohaya@telefonica.net
MADRID.
ECLESALIA, 10/09/04.- He vuelto a leer artículos de teología. Me da la impresión de que vuelvo a mi ciudad natal. Obras de remodelación: cambia el sentido de las calles. Tomo la dirección indicada y los vehículos me vienen en contra.
Era un decir. La impresión que tengo es que los teólogos más avanzados han dado un giro de 180 grados: Jesús fue un hombre henchido de Dios, proclamado hijo de Dios, pero no era Dios. Inició un movimiento, pero no fundó una nueva religión ni una iglesia; fueron sus seguidores quienes introdujeron nuevas interpretaciones y ritos…
No me extraña que la jerarquía de la iglesia rechace o silencie estas interpretaciones. Lo que me extraña es que apenas se nota el resultado práctico de estas reflexiones teológicas. Quizás requiera tiempo; quizás no hayan llegado a los diversos niveles de divulgación; quizás no acaben de descender de lo conceptual a lo operativo; quizás requiera audacia (parresia).
Tal vez haga falta traducir las expresiones conceptuales (muy precisas para ser bien defendidas) en palabras fuerza (menos precisas pero más comprensibles) que muevan a la acción.
Voy a intentar esbozar un «Manual del Usuario» para la práctica de esta nueva concepción teológica. Ofrezco este borrador para que otros lo corrijan, lo rehagan, o vayan mejorándolo… porque tampoco es fácil improvisarlo.
Revelación: Dios no nos ha dicho nada. Solamente ilumina desde su intimidad a los limpios de corazón. La Biblia, los Vedas, el Corán… son frutos de esta iluminación, no exentos de opacidades. La Biblia -en general, no todos los pasajes- nos ayuda a descubrir lo que llevamos escrito en nuestra conciencia. “Palabra de Dios” sólo es una metáfora; quiere decir que un santón (en el mejor sentido de la palabra) nos invita a hacer aflorar en nuestra conciencia un sentimiento semejante. Consecuencia: no pretendan convencerme de nada basándose en una frase de la Biblia; déjenme leerla, tratar de adaptarme a su ritmo, y afrontar los nuevos problemas.
Religión: aspecto de la cultura de un pueblo en su relación con la divinidad. Tu religión, la mía, son caminos que parten desde donde tú estás o desde donde yo estoy. Todos los caminos conducen … no precisamente “a Roma” sino a Dios. Las religiones se complementan. Ninguna visión de Dios es completa. No aprender de otras religiones es mutilar a Dios.
Iglesias: comunidades de seguidores de Jesús organizadas progresivamente en instituciones con normas y jerarquías. Al principio recibían este nombre las comunidades locales. Luego lo absorbió la organización global. Después lo compartieron las ramas que fueron surgiendo. Ahora, aunque digamos lo contrario, prevalece la idea de macroinstituciones cristianas.
Iglesia católica es la que a mí me ha transmitido la experiencia de Jesús. Sin embargo sus dogmas, sus ritos y sus cánones han ahogado, y siguen ahogando, la espontaneidad religiosa de muchos que se han alejado, y siguen alejándose, porque no encuentran la orientación que buscan. Algunos sentimos que ha desviado la atención hacia temas especulativos, que a nada comprometen, en vez de centrarla en el compromiso de los profetas y en la misión de Jesús. Es un escándalo y una blasfemia que mil millones de cristianos consintamos que otros mil millones sobrevivan con un dólar al día, lo que gastamos en el periódico o en el autobús. Modo de empleo. Para sintonizar con las comunidades cristianas, o religiosas en general, hay que ajustar las frecuencias que capta el receptor con las ondas en que éstas emiten. Mi conciencia ha redescubierto el evangelio a través del lenguaje de diversos hermanos: Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Ignacio Ellacuría… también Gandhi, Che Guevara… por citar solamente algunos difuntos. Si el lenguaje de una comunidad no me sirve para redescubrir a Dios, esa no es mi iglesia. En la medida en que me ayude, mucho o poco, esa es mi iglesia.
Credo: formulación de las creencias, realizada por concilios del siglo IV, para zanjar las diferentes interpretaciones entre los cristianos. Posteriormente se añadió a la misa y a los catecismos para que su continua repetición evitara la reflexión sobre estos temas. Actualmente el credo sería un punto de referencia para las reflexiones intelectuales sobre Jesús.
Celebración eucarística: conmemoración de la última cena que culminó la vida y el mensaje de Jesús. Se desarrolla mediante ritos más o menos comprensibles, aunque rígidos y anticuados, que dificultan la experiencia religiosa de Jesús y de la comunidad. Algunos desafían las normas de su iglesia y tratan de facilitar una experiencia religiosa de fraternidad en presencia de Jesús.
Mandamientos: Nadie manda en la conciencia. Dios no me habla desde lo alto de un monte. Dios se manifiesta en la intimidad de la conciencia. A veces la conciencia sufre interferencias egoístas y es necesario confrontarla con las normas y con los modelos externos más universalmente reconocidos. Si una voz interior me dice que puedo conducir bebido y a 180 Kms/h, esa no es la voz de la conciencia.
Concilio: Toda sociedad necesita cohesión, y los concilios oficializan esa cohesión. Al principio estaban formados por los Supervisores de las Iglesias (episcopoi, obispos), después se añadieron los Príncipes de la Iglesia (cardenales). Ahora hay que conseguir que asistan también importantes representaciones de las comunidades locales.
Hasta aquí he llegado por ahora. ¿Continuaréis? ¿Continuaremos?
Gonzalo Haya: gonzalohaya@telefonica.net
