“OTRA IGLESIA ES POSIBLE… ¡Y NECESARIA!”
XIII Encuentro Estatal de Comunidades Cristianas Populares

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES, 07/11/04

VALLADOLID

ECLESALIA, 09/12/04.- Doscientos representantes del centenar de Comunidades Cristianas Populares existentes en España hemos celebrado este encuentro en el Centro Vedruna de Valladolid desde el sábado 4 hasta hoy 7 de diciembre, acompañados por el Colectivo Europeo de Comunidades Cristianas de Base que paralelamente han tenido su reunión ordinaria.

Comenzamos nuestra andadura hace mas de 30 años en una época de convulsión social hacia la democracia a la que ofrecimos una gran colaboración junto a otros movimientos de la Iglesia y respaldados por parte de la Jerarquía de entonces.

REAFIRMAMOS también hoy que los Derechos Humanos son patrimonio de todos los hombres y mujeres, creados “a imagen y semejanza de Dios”, y nuestro compromiso en defender la dignidad humana, especialmente de los más desprotegidos, por encima de cualquier otro interés. Para evitar la doble moral imperante en la Jerarquía católica, es necesario que la Iglesia sea la primera  en reconocer los Derechos Humanos en su propio ámbito.

En este sentido QUEREMOS vivir en una Iglesia de hermanos en nuestras comunidades, sin exclusiones, ni privilegios  entre varones y mujeres, pobres y ricos, clérigos  y laicos, célibes o casados; del mismo modo que actuó Jesús de Nazaret con sus discípulos y discípulas.

CONDENAMOS  los intentos de justificar guerras e intervenciones armadas en otros países. La guerra es una lucha fratricida, el mayor mal que puede sufrir una sociedad.

DENUNCIAMOS el actual sistema económico neoliberal que despoja de sus bienes a continentes enteros para transferirles a manos de una minoría  y desplaza a millones de seres humanos fuera de sus casas para sobrevivir en los países ricos. La propiedad privada es radicalmente inmoral cuando arrebata a miles de millones de personas las riquezas que tienen para vivir.

DECLARAMOS  que ningún emigrante puede ser ilegal en la tierra que -según la Biblia-  hemos recibido para vivir todos los descendientes de Adán y Eva.

NOS COMPROMETEMOS  en movimientos interreligiosos de fraternidad con cuantos creen en el mismo Jesús de Nazaret o el mismo Dios y también con las personas  y grupos sociales, creyentes o no, que trabajan por la justicia social, la dignidad y la paz para toda la sociedad. Estos son los verdaderos signos del reino de Dios.

APOSTAMOS, finalmente, por vivir ya en este mundo la salvación del cuerpo y del espíritu de todo mal físico y moral y así ser portadores de la esperanza y el gozo de vivir que en palabras de San Pablo son “las arras de lo que nos espera en el futuro” según nuestra fe.

Valladolid, 7 de diciembre de 2004