¿Piezas arqueológicas?
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@wanadoo.es
ECLESALIA, 18/02/05.-… Y si el ayuno y la abstinencia tuvieran un sentido traducido a nuestros días.
… Y si hay algo más que lo que ha quedado de cambio de carne por pescado.
… Y si para notar la falta o echar de menos apago el móvil, un buen rato.
… Y si cuando llego a casa no conecto inmediatamente la televisión.
… Y si, por un día, “ayuno” de información indiscriminada a todas horas.
… Y si no voy a hacer la compra al centro comercial, el domingo.
… Y si abro el ordenador para ver los correos, mañana, y hoy le escribo una carta a mano –de las de antes- a esa persona que está necesitando una palabra de consuelo.
… Y si me siento cinco minutos a no hacer nada.
… Y si escucho atentamente a mi hijo contándome lo que le ha pasado en el “cole”, como si no tuviera ninguna otra cosa que hacer en el mundo.
… Y si dedico otros cinco minutos más a pensar.
… Y si no me llevo el coche al trabajo y me llevo un libro al autobús.
… Y si “me abstengo” de charlas de café en las que parece vamos arreglar el mundo.
… Y si me compro un ramo de margaritas amarillas y admiro sin prisa lo bonitas que son.
… Y si le digo al jefe que hoy “ayuno” de reuniones urgentes a las ocho y media de la tarde.
… Y si antes de empezar o de acabar el día, dedico un rato a la oración o a la meditación.
… Y si, verdaderamente, el ayuno y la abstinencia fueran algo más que un par de “piezas arqueológicas” como las que se exponen en los museos, que nos recuerdan valores y formas pasadas.
…Y si, resulta, que tienen una significación para el mundo de hoy, en el que estamos saciados de todo y nos viene bien echar de menos -¿qué… la carne, el pesado, un poco de dieta?-, no, echar de menos el andamiaje en el que andamos “colgados”.
… Y si, después de unos días (40 pueden ser, eso dura la Cuaresma) de esta nueva forma de “ayuno y abstinencia” nos encontramos más ágiles, menos estresados, más contentos, además de confiados y atentos a nuestro interior y al de los demás… ¿será algo así el inicio de un camino de conversión?
Estamos llamados a convertirnos en personas felices. ¡Ojalá el ayuno y la abstinencia nos ayuden a descubrir quienes somos! Eclesalia, 18/02/05
