QUE ME ESPLIQUEN ESO DE LA MASCULINIDAD
ROSER SOLÉ BESTEIRO, rosobes@hotmail.com
BARCELONA
ECLESALIA, 10/12/25.- No me sale ningún comentario, más bien necesito que me expliquen eso de la masculinidad para la ordenación, porque ya no entiendo nada, porque nunca se nos ha impedido cualquier otro trabajo, ni aportar dinero, ni limpiar, ni leer en la Eucaristía (aunque temo que eso llegue cualquier día), ni pasar horas de reuniones que a veces no llegan a ninguna parte… Y no se diga nada de la paciencia con la que hemos tenido que aguantar sermones haciéndonos sentir rebaño en el sentido más literal…
Que no tengan tanto miedo, porque con las mujeres pasará como con los hombres: las habrá muy buenas, otras menos y otras peores (que también se tendrán que aguantar, como se aguanta a los varones), porque al fin y al cabo todas y todos somos personas, y las categorías son solo accidentales.
Eso sí, la estructura eclesiástica (no digo la Iglesia) tendrá que cambiar de actitud, tendrá que cambiar la formación que se da en los seminarios, que más bien parece que no se hable de autoridad sino de cómo se ejerce el poder. No queremos, no podemos reproducir modelos que ya son caducos… Muchas cosas habrá que cambiar para que la Iglesia sea sinodal de verdad y evangélica y pobre… ¡Cuántas cosas a renunciar!
Y ahora, una vez más, solo nos cabe esperar, pero debemos esperar (trabajando, no de brazos cruzados y solo criticando) con amor y rezando para que la fuerza del Espíritu, la Santa Ruah, no permita que caigamos en los mismos errores que velan más que revelan el mensaje del Jesús, cuyo nacimiento que vamos a celebrar, junto con todas las personas que hacemos el mismo camino. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

Gracias por tu comentario. Creo que tienen mucho miedo, con el miedo No se avanza. De nuevo gracias.
Rosa
Me gustaMe gusta
Realmente, es tontería tanta polémica, el Espíritu Santo obrará cuando corresponda y dará a cada uno o cada una el protagonismo que merezca. Quizás habría que volver la oración por pasiva y ver de preguntarse ¿Qué me pide Dios a mí en estas circunstancias? ¿Qué puedo yo aportar hasta llegar al próximo recodo del camino, con mis posibilidades y mis capacidades? ¿Para qué se me han concedido estos talentos, para aportar o para quejarme constantemente? La Iglesia habrá de tener un nuevo Pentecostés en el momento que Dios estime oportuno, pero no nos preocupemos de mostrar siempre la tirita y procuremos, a cambio, sonreír y dar gracias a Dios por tantas cosas que se nos olvidan cada noche. Saludos.
Me gustaMe gusta