22/09/02. Los Delegados de nueve países de América Latina, pertenecientes a la Federación Latinoamericana por la Renovación de los Ministerios, llegados a Madrid para el Encuentro 2002, queremos acercarnos, desde nuestra propia marginalidad, a los que en nuestros países sufren las injusticias que el sistema genera.

El tercer milenio nos encuentra sumergidos en una corrupción generalizada en el mundo.

Esta situación de hambre, desocupación, pobreza e indigencia, peligrosamente puede desembocar en la violencia, no sólo de aquellos que en las calles reclaman con justicia respeto a su dignidad humana, sino de los que los reprimen generando entonces una espiral de violencia ya vivida anteriormente en América Latina y el tercer mundo.

Queremos denunciar:

A los fabricantes de armas que fabrican guerras.

A Estados Unidos que pretende lograr el control de las economías de todo el continente a través del ALCA, que es un eslabón más de un plan integral de dominación que incluye el mecanismo de las imposiciones del F.M.I., el plan Colombia, en plan Andino y el plan Puebla Panamá, para solucionar así sus problemas económicos y satisfacer su ambición de poder, afectando también los derechos de los pueblos originarios, aborígenes e indígenas, sin respetar su identidad cultural.

La deuda externa ilegítima, que ha sido pagada con creces y que es más que una cuestión económica, es un tema político de dominación mediante el cual “más pagamos, más debemos; menos tenemos y más esclavos somos”.

Frente a esta dolorosa, vergonzosa y perversa realidad de nuestros pueblos, reafirmamos nuestro repudio a esta situación con la esperanza de que la sociedad en su conjunto reaccione a tiempo, antes que la situación se vuelva más caótica y peligrosa para los pueblos.

Pedimos que los que detentan el poder se den cuenta de que el mundo no puede más conducirse imponiendo su neoliberalismo salvaje.

Finalmente, nos duele la Iglesia hoy, que, frente a tantos lugares del planeta, que parecen estar ardiendo en llamas, no se compromete como poder hasta sus últimas consecuencias.