21/06/03. La guerra a Irak ha puesto de manifiesto de carencia de ética en la humanidad, o mejor dicho en los líderes de las naciones, sobre todo en aquellos, como Bus, Blair, Aznar, Belusconi… que, haciendo caso omiso a las leyes internacionales y al clamor de millones de seres humanos en todo el planeta, se lanzaron o aprobaron esta criminal invasión, no importándoles el dolor humano que esta invasión generaría.

El pretexto para la invasión de Bush y sus lacayos era que Irak tenía armas de destrucción masiva. Se ha comprobado que Irak no tenía estas armas. El verdadero objetivo ha sido apoderarse de las reservas de petróleo a costa de la sangre de los iraquíes.

Sin embargo, se está sospechando que Estado Unidos utilizó armas de destrucción masiva en Irak. El coronel Amadeo Martínez, del ejército español, versado en armamento nuclear, escribe:

“USA habría echado mano de ingenios nucleares tácticos de “reducida potencia”, a partir de bombas de neutrones que anulan todo tipo de vida orgánica dentro de su radio de acción, sin afectar para nada las infraestructuras militares…

30.000 soldados iraquíes con 700 tanques defendían el aeropuerto y otros 40.000 defendían Bagdad. La aviación aliada, alertada por sus satélites y dirigida por toda la parafernalia tecnológica ya conocida, inicia una orgía de fuego contra las columnas acorazadas y mecanizadas que defienden la terminar aeroportuaria…

El fulminante ataque de la aviación norteamericana no ha podido ser con armas convencionales. Ninguna arma convencional existente, incluidas las mortíferas bombas de racimo, podrían haber causado tal mortandad. La totalidad de los 40.000 soldados iraquíes que defendían el aeropuerto fueron aniquilados, fulminados, sus cuerpos se volatilizaron…

Los iraquíes eran suficientes para expulsar a los invasores estadounidenses. Por eso Estados Unidos tuvo que bombardearlo desde el aire con lo que podría ser un nuevo arma nuclear, aniquilando a todo ser orgánico… Ni los esqueletos han aparecido por el momento. Fueron cinco divisiones de tropas de élite iraquíes (70.000 soldados) desaparecidas, incineradas, masacradas desde el aire con la última tecnología de la destrucción masiva made in USA. Ahora ya se explica uno las palabras de Bush, Blair y Aznar cuando afirmaban que la guerra iba a durar poco. Algún día se sabrá con exactitud lo que ha pasado en Irak”.

Quienes usaron el pretexto de que Irak tenía armas de destrucción masiva, son quienes, según apuntan las investigaciones, las utilizaron contra este país. Hoy Irak está destruido. Sus gentes viven en la más completa humillación. Las Hermanas Dominicas de Irak nos dan testimonio de lo que allí está pasando:

”No hay gobierno, todo está destruido o paralizado, no hay dinero, no hay trabajo, no hay electricidad, no hay agua, no hay comida, no hay medicinas, no hay medios de comunicación… La población se está muriendo de hambre. En un país tan rico de petróleo, no hay petróleo para la gente, no hay gas para cocinar, no hay gasolina para el transporte. Nos enteramos que el petróleo está en manos de la coalición. Está claro que lo único que quería Estados Unidos era el petróleo; no le importa nada la gente… La población está diciendo que sería mejor que Saddam Hussein regresara. Un mal gobierno es mejor que lo que vivimos. A los iraquíes no les gusta los estadounidenses y quieren que se vayan. En algunos lugares los cristianos están en peligro, puesto que el chiísmo los identifica con los occidentales, es decir, con los norteamericano”.

En este sentido se expresa también el monje benedictino Manuel Ni, consultor del Papa en la Congregación de las Iglesias orientales:

“Antes, en Irak había una dictadura. Pero era uno de los países árabes más desarrollados. Sus carreteras, escuelas, universidades y hospitales eran testimonio de ello. Saddam levantó a ese país. Su delito fue la represión que desató contra los opositores políticos. Irak ahora está destruido. No hay nada. Sólo hay hambre, miseria y enfermedad, muchas epidemias, multitud de gente, sobre todo niños, siguen muriendo a consecuencia de las heridas provocadas por los bombardeos y, lo que es más triste, los efectos del uranio de las bombas norteamericanas está produciendo enfermedades extrañas, que algunos dicen que es cáncer de piel. Es un desastre lo que hicieron los americanos y los ingleses. Es algo inconcebible a estas alturas de la humanidad. A ellos sólo les importaba el petróleo”.