ECLESALIA, 12/04/04.- 

Después de extasiarnos con el fuego,
de oler humo blanco del romero verde crepitando,
de escuchar palabras de esperanza,
en esta noche de tristeza y miedo,
de muerte, de separación, de angustias, de soledad…

El amor nos da la razón
Acude a nuestra inteligencia para que no se deje embotar por el ruido de un sistema que no quiere que pensemos,
fortalece nuestra sensibilidad para divisar los verdes matices de la vida que brotan en el secarral,
nos da la limpieza de corazón necesaria para para entrar en la hondura de las personas que nos rodean.

El amor nos da la razón
El amor nos mantiene fieles a la voz interior que nos grita que lo nuestro es la plenitud, no la muerte,
nos facilita la apertura a la trascendencia mostrándola en lo más profundo de nuestro ser,
nos llama continuamente a ser coherentes en la gratuidad y la donación total.

El amor nos da la razón
El amor facilita el diálogo con los hermanos, superando los dogmas inamovibles que quieren pasar por encima de la persona.
El amor nos enraiza a la propia tradición pero suprimiendo puertas y ventanas de nuestra casa solariega.
El amor, sobre todo, nos provoca pasión por los más pobres.

El amor nos da la razón
El amor nos hace gritar con terca esperanza: Jesús ha resucitado, 
o sea, el ser humano puede alcanzar la plenitud, estamos hechos para la alegría.
Tantos sufrimientos, sinsabores, sinsentidos, dolores profundos del alma, de todos nosotros, de toda la humanidad 
encuentran su razón de ser en el amor.

El amor nos da la razón
El amor es la razón de toda la historia, sobre el amor se unificará la Humanidad.
Nosotros, responsables únicos de nuestra historia, sostenidos por el Amor,
estamos llamados a desplegarlo, llegando a cotas tan altas como la que alcanzó Jesús.
Es la mirada limpia, penetrante y libre del amor la que nos hace gritar: Esta es la noche de VIDA.

Alegraos porque…

El amor nos da la razón.