LO QUE DICE LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA
NO ES “PALABRA DE DIOS”, NI LA VOZ DE TODOS SUS MIEMBROS

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE GRANADA, Secretaría Técnica

GRANADA.

ECLESALIA, 13/12/04.- Somos muchas las comunidades de base que revindicamos nuestro derecho a disentir.

Nos sentimos pertenecientes a la comunidad de Jesús y con el mismo derecho que los obispos a opinar, aunque sea de manera radicalmente distinta y a veces contraria.

Somos conscientes de que la Jerarquía apoya y se siente apoyada por la derecha política más conservadora y por los grupos eclesiales más ultraconservadores: Opus dei, neocatecumenales (Kikos), comunión y liberación…que alienta a manifestarse y a presionar socialmente cuando siente amenazados sus criterios, generalmente por gobiernos de corte más social.

Porque somos iglesia entendemos que la escuela pública y subvencionada debe ser laica y la religión como catequesis o moral debe relegarse a las parroquias y a las comunidades de fe.

Porque somos iglesia entendemos que el estado no debe subvencionar a ninguna Iglesia, y serán sus miembros, si quieren, quienes la mantengan.

Porque somos iglesia entendemos que es el amor maduro y adulto el ingrediente fundamental para constituirse en pareja o matrimonio sea cual sea la opción sexual que uno tenga o elija, con plenitud e igualdad de derechos civiles .

Porque somos iglesia tenemos derecho a plantearnos de manera distinta a la jerarquía temas tan personales como la eutanasia, las células madre, el aborto, la sexualidad…

Porque somos iglesia pensamos que ni ésta ni ninguna confesión religiosa debe manipular cuestiones pertenecientes a la sociedad civil, de la que forman parte todo tipo de personas, creyentes y no creyentes, y por las que esta misma sociedad se ha pronunciado a través de los cauces democráticos y representativos de los que se ha dotado.

Porque somos iglesia instamos a la jerarquía a ser voz de todos y no sólo de los que piensan como ella y sobretodo a no contribuir a la crispación y al enfrentamiento social.

Apostamos decididamente por una Iglesia sin privilegios que sea capaz de inculturarse y ser fermento en las sociedades laicas, plurales y democráticas, promoviendo ciudadanos activos que vivan y luchen por la paz, la libertad y la justicia, con una opción decidida por los pobres y los que sufren.

Creemos firmemente que la Iglesia debe ser una comunidad de comunidades sin discriminaciones de orientación sexual y género en el acceso a los distintos ministerios comunitarios.

Nos parece importante alentar y fomentar espacios de encuentro eclesial para compartir experiencias y aunar esfuerzos; para alzar una voz en contra del miedo a los cambios y a dejarnos interpelar por el Espíritu y el proyecto de Jesús de Nazaret.

Compartimos el testimonio de muchas comunidades cristianas, grupos y personas que trabajan conjuntamente con otras de diferentes religiones y también ateos, para conseguir una mayor justicia social y en definitiva una verdadera felicidad para todos los seres humanos.

Nos identificamos con una espiritualidad no basada en el temor y el pecado, sino en la alegría que viene de la promoción de todo ser humano en su crecimiento personal, hacia la liberación de toda sumisión, codicia, rencor y desconfianza.

Finalmente, ante la coyuntura actual de tensiones entre el gobierno y la jerarquía eclesiástica, exigimos de nuevo que el sentir plural que hay dentro de la Iglesia sobre los temas que se están debatiendo pueda expresarse con libertad y sea escuchado con pleno derecho.