¡ALELUYA!
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, eclesalia@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 18/04/22.- La vida de ahora, la de andar por casa, la vida de barrio o la de pueblo, la de las relaciones, la del trabajo, la vida de aquí o de allí y la de allá, la de quienes están comenzando, la de quienes están llegando, la vida tal como se desenvuelve en las células y las moléculas, la vida que se abre paso en su ser consciente, la del ser que no lo es, la vida que tengo y la que me rodea, la vida como significado a la que es imposible convertir en un significante, es en la que somos, nos movemos y existimos.

Hay quienes hemos descubierto, además, una esperanza que va más allá de esta vida y que llamamos de muchas maneras. Quienes sentimos la emoción de abrir el más acá al más allá lo nombramos de diversos modos y todos ellos, si son esperanza, si parten de la vida, no la anulan de ninguna manera.

En el cristianismo estamos de Pascua y no solo porque este sea el tiempo que celebramos. Estamos de Pascua porque la oscuridad, la anulación, el dogmatismo, la represión, la restricción, han pasado y vamos hacia la vida. Porque la esperanza que hemos descubierto no suprime la vida, ni la reprime ni la restringe, sino que la potencia, la fortalece y la llena de sentido.

Son tiempos de Pascua, de paso, de renovación, reforma, reformulación de lo que llamamos religión, cristianismo, catolicismo, y así sucede también con las demás creencias rebosantes de esperanza. De otro modo, seguirán dejando de ser creíbles y se sumarán a la lista de ideologías funestas.

¡Feliz Pascua!

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