«Era verdad… Has resucitado, Jesús Amigo. Jesús Maestro. Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Tan cercano, tan humano, tan divino. Has resucitado. ¿Qué sería de nosotros sin ti? ¿Qué sería la Iglesia sin tu Espíritu? ¿Qué sería mi vida sin tu presencia? Era verdad… Envíame. Envíanos. Que hay mucha muerte y mucha desesperanza y soledad por ahí fuera. Era verdad…» []

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