HUMO DE VOLUTAS
FRANCISCO JULIÁN LUJÁN SERRANO, pancinito@yahoo.es
ALCALÁ DE HENARES (MADRID).

ECLESALIA, 01/01/25.- Acomodado en tu sillón, con los ojos entornados y extasiado ante las volutas que tejen tu pipa y la humeante taza de ese café que con tanto celo te acabas de preparar, piensas en cómo felicitar el 2025 a los tuyos.

Puedes recurrir a los lugares comunes, a la tan de moda IA, a Internet, a ese arsenal de frases y pensamientos bonitos que a tu disposición pone san Google. ¿Por qué no tararear de nuevo la Marcha de Radetzky? No. No lo tienes claro. Hay algo que no está bien. Que no te cuadra. Y es que cada vez te es más difícil felicitar el nuevo año a aquellos que ya conocen la desgracia. ¿Para qué desear un 2025 si este traerá despedidas. rupturas, separaciones…?

De repente tus ojos siguen la evolución de dos volutas de humo. Se entrelazan en un baile, como dos enamorados al atardecer una tarde de domingo. Se miran, se besan, y luego se separan. Disgregarse. Desaparecer.

Y de repente lo ves claro. La vida es un danzar ligado al otro, a los otros, como dos enamorados, al compás de una música que cesará y dará fin a este baile. Y por esta razón este baile es lo más hermoso del universo. Lo inevitable de su cese convierte la vida en una experiencia que merece la pena, que merece la pena aprovechar.

Acomodado en el sillón, acabo de leer estas palabras mientras el humo de volutas se hace y se deshace una y otra vez. Y por fin pienso que ya tengo una poderosa razón para desear un feliz año nuevo a los míos.

¡FELIZ 2025!

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