SE HACE PRESENTE LA RUAH
Pentecostés
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 06/06/25.- Cincuenta días después de haber celebrado la vivencia interior de aquellas intrépidas mujeres sobre su plena convicción de que Jesús de Nazaret había traspasado todas las limitaciones humanas y se había convertido en experiencia profunda de eternidad, aparece y se hace presente “la Ruah», sí, en femenino, con toda la fuerza y potencia que este género gramatical encierra, para seguir engendrando y pariendo «vida en abundancia», con y desde todos los valores que la configuran.

Es la hora y el tiempo, por tanto, de los frutos y los granos que nos aportan alimento y robustez para comenzar a caminar, seguir caminando o, sencillamente, para levantarnos de la caída que nos mantiene postrados mordiendo el polvo del camino.

Pentecostés es tiempo de rasgar y romper, de manera definitiva, todo lo que suene a rancio, exclusivo y excluyente aplicado al amor. Las creencias, las ideologías, los ritos, las pertenencias, etc., han dejado de ser garantía de amor verdadero, ya que este anida, siempre y de manera exclusiva, en el corazón de toda persona generosa, humilde y sencilla, sea de la condición que sea.

Es tiempo de abrir nuestro entendimiento y nuestra mente a la verdadera sabiduría que no es, precisamente, la que nos entra por los sentidos, proveniente de la ciencia de quienes controlan y dirigen el saber según sus intereses y negocios, sino la que nos llega desde lo más profundo de nuestro interior a través de la práctica del silencio, de la meditación, religiosa o laica, qué más da, y de la escucha de todo lo que nos rodea, tanto personas como naturaleza y cosmos en general.

Es tiempo, también, de limpiar nuestra mente, de hacer un «reset» radical y profundo, que nos despoje de tantos prejuicios absurdos e infundados que nos llevan a juzgar por apariencias externas, por ideas sin fundamento y por criterios de moralidad ya superada o que debiera estarlo, actitudes y tomas de postura de tantas y tantas personas que, seguramente, no tienen nada que ver con la bondad y sinceridad que anida en lo profundo de sus corazones.

Pentecostés es oportunidad, kairós especial, para armarnos del verdadero valor, que no tiene nada que ver con la fuerza bruta y, muchas veces sucia, de los prepotentes y poderosos de nuestro mundo, necesario para afrontar un cambio radical y profundo, una catarsis, en nuestras vidas. Porque ya ha pasado el tiempo de hacer apaños. Es urgente y necesario afrontar esa transformación, metanoia, que necesitamos para imbuir nuestras vidas de la verdadera esperanza.

Es Pentecostés, finalmente, tiempo privilegiado para descubrir la imagen del Dios «Abbá», desde la experiencia transformadora de Jesús. Tiempo para abandonar lacras religiosas de un pasado esclavizador y abrazar la Buena Noticia de Jesús como fuente única de libertad verdadera. Haciéndolo sin proselitismos ni exclusivismos, sino dándonos todas y todos las manos para caminar juntas y juntos en la dirección del amor fraternal y compartido (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).