¿CUÁNDO RECIBIRÁN LAS MUJERES UNA DISCULPA?
A propósito de Magnifica Humanitas del papa León
WOMEN’S ORDINATION WORLWIDE (WOW)*, miriam.duignan@wijngaardsinstitute.com
LONDRES (INGLATERRA).
ECLESALIA, 01/06/26. La encíclica Magnifica Humanitas del Papa León describe el tardío desarrollo moral de la Iglesia en el tema de la esclavitud como «una herida en la memoria cristiana, de la que no podemos considerarnos ajenos». Y «por ello, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón».
Hemos esperado siglos a que un Papa se disculpara formalmente por el apoyo del Vaticano a la esclavitud. En lugar de enseñar y practicar la igualdad como líder espiritual y moral, la Iglesia distorsionó el Evangelio para justificar la esclavitud y aprovecharse del trabajo esclavo para su propio beneficio material.
La organización Women’s Ordination Worldwide observa paralelismos entre este patrón de comportamiento y la enseñanza y el trato que el Vaticano da a las mujeres, basados en prejuicios ancestrales y misoginia medieval. Celebramos el cambio de perspectiva: de considerar la esclavitud como un acto perpetrado por individuos a reconocerla como un pecado cometido por toda la Iglesia. Sabemos que, en algún momento de la historia, las enseñanzas degradantes y distorsionadas sobre las mujeres que aún se utilizan para justificar su exclusión de la plena pertenencia a la Iglesia también serán consideradas un pecado histórico de alcance colectivo.
WOW ha prestado especial atención a las pocas líneas del párrafo 57 que hablan sobre las mujeres. Las incluye como una preocupación por las minorías y se niega a decir que las mujeres son iguales a los hombres:
Junto con una mayor conciencia del valor de cada persona, también ha crecido el reconocimiento de los derechos de las minorías […] No basta con afirmar simplemente que hombres y mujeres tienen la misma dignidad y los mismos derechos; es necesario que esto se refleje en decisiones concretas y en la forma en que la sociedad escucha y valora las contribuciones de las mujeres. Mientras persista esta brecha, no podemos decir que la sociedad reconoce verdadera y plenamente que las mujeres tienen la misma dignidad que los hombres.
Las mujeres no somos una minoría. Somos la mitad de la humanidad. Y resulta flagrante que, si bien el documento describe la situación de las mujeres en el mundo, no reflexione sobre la discriminación que la Iglesia sigue ejerciendo contra ellas.
El Papa León no está abordando con la seriedad necesaria la exclusión de las mujeres de las estructuras de la Iglesia en lo que respecta al ministerio sacramental, la autoridad y la toma de decisiones. Los católicos se pronunciaron con claridad en el Sínodo sobre la sinodalidad, exigiendo el fin definitivo de la práctica arraigada de la Iglesia de permitir que las mujeres realicen el trabajo administrativo para el buen funcionamiento de las parroquias, sin reconocer sus vocaciones ni autorizar su ministerio sacramental.
Una enseñanza papal sobre la dignidad humana que margina a las mujeres no es una visión integral ni «católica». Es una contradicción. Una Iglesia que alaba los dones de las mujeres pero les niega autoridad e inclusión reales no puede hablar con credibilidad de plenitud. Una encíclica que pretende enseñar al mundo sobre la dignidad y los derechos humanos es incompatible con la exclusión arbitraria basada en el sexo biológico.
Magnifica Humanitas adopta una firme postura moral contra los riesgos de discriminación inherentes a la inteligencia artificial, señalando que esta: «encarna elecciones y prioridades a través de lo que mide, ignora y optimiza, y de cómo clasifica a las personas y las situaciones. Si un sistema se diseña o utiliza de manera que trata algunas vidas como menos valiosas, o las excluye sin posibilidad de apelación, entonces no es simplemente una herramienta “para ser bien utilizada”, puesto que ya ha introducido criterios que contradicen la dignidad inalienable de la persona humana. Por esta razón, el discernimiento ético no puede limitarse a preguntarse si estamos utilizando un sistema con buenos o malos propósitos; también debe examinar cómo está diseñado ese sistema y qué visión de la persona humana y la sociedad está implícita en los datos y modelos que lo guían».
En WOW nos sorprende la flagrante hipocresía del Vaticano al sermonear a otros sobre la creación de sistemas que consideran inferiores a los demás y están diseñados para excluirlos. Respondemos: «¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que está en el tuyo?» (Mateo 7:3).
La encíclica también afirma: «Deseamos entablar un diálogo con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes compartimos los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad». Sin embargo, el Vaticano se niega a dialogar con las defensoras de la ordenación de mujeres y, en su lugar, ordena a la policía que las persiga, detenga y excluya.
Por eso, preguntamos a los líderes de la Iglesia: ¿consideran realmente a todas las mujeres igualmente magníficas en su visión de la humanidad? Si es así, es hora de dialogar con nosotras, reconocer nuestra plena igualdad como seres humanos y como ministras, y pedir disculpas por siglos de trato inhumano.
Hasta que el Papa León no reconozca abiertamente este fallo y actúe con decisión para corregirlo, Magnifica Humanitas seguirá siendo un texto papal más que invoca la dignidad humana al tiempo que continúa defendiendo la supremacía masculina (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).
*WOMEN’S ORDINATION WORLWIDE (WOW) es una red internacional de grupos fundada en 1996, cuya misión actual es la inclusión de las mujeres católicas romanas en todos los ministerios ordenados. En la actualidad incluye a cerca de 20 grupos de Australia, Austria, Canadá, Colombia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, India, Irlanda, Portugal y Estados Unidos.
