72 DE 2 EN 2
‘Los envió por delante’, Lucas 10, 1-9
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com 
MADRID.

ECLESALIA, 26/10/10.- ¿Quiénes son hoy estos otros setenta y dos que Jesús escoge y envía de nuevo para que vayan delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tiene que ir él?

No me cabe la menor duda de que son discípulos: le han escuchado, han compartido camino con él, han hecho carne su mensaje y ya sólo les queda ponerse en camino para anunciar y compartir lo que han recibido.

A Jesús no le hacen falta estadísticas, está al tanto de que la mies es mucha, pero los obreros son pocos y por eso saber que hay que pedir al Padre que mande obreros  a recogerla. Y el Padre envía obreros a la mies, lo que no está tan claro es que esos obreros sean reconocidos como tales.

Sabemos que hay una gran necesidad de vocaciones tanto para el sacerdocio como para la vida religiosa, ya sea activa o contemplativa. Nos lo dicen las cifras si comparamos las actuales con las de épocas anteriores. El problema no es tanto de número como de concreción en lo que pedimos.

Cuando se habla de vocaciones se piensa en jóvenes masculinos célibes para el sacerdocio o la vida religiosa y jóvenes femeninas célibes para la vida religiosa. Está bien, sin duda. Pero habría que contemplar y reconocer otros caminos vocacionales para laicos solteros, tanto hombres como mujeres; y para los casados que viven su vocación desde la vida familiar.

Me remito de nuevo a la pregunta que inicia esta reflexión y no puedo por menos que contestar o contestarme: los setenta y dos de dos en dos, somos todos. No nos podemos quedar “colgados” en una sola forma de vocación, pues de lo que se trata es de ir a todas las realidades donde tiene que ir él, y eso sólo puede suceder si cada uno asume su propia vocación dentro del plan de Dios. Así llegará el mensaje a cada rincón del mundo y al alma de cada realidad.

Hay prisa, hay necesidad… no se puede cortar el canal de una vocación porque no cumpla el estereotipo. Abramos los ojos y las puertas del corazón: todos somos escogidos para llegar donde Jesús tiene que llegar.

La esperanza no se puede perder con un Maestro que es maestro en saltarse estereotipos según nos cuentan los evangelios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).