Como mujeres bautizadas, alzamos la mirada a Jesús de Nazaret, al Cristo de la fe, y nos sentimos plenas y unidas en fraternidad y en sororidad con todo el Pueblo de Dixs pero, si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas. Nos da la sensación de que nuestro bautismo no es pleno, es de agua, no de Espíritu, no de Ruah como nos gusta decir []

«Carta al papa León XIV«, Revuelta de mujeres en la Iglesia – Alcem la veu, revueltamujeresenlaiglesia-alcemlaveu.com